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Cultura Organizacional y Política Pública
- 7 June 2011 by admin 0 Comentarios
El término de cultura organizacional es relativamente nuevo. Esto se debe en parte a que el concepto de cultura desde una perspectiva antropológica ha sufrido muchísimas modificaciones y ha estado en el centro del debate académico sobre lo que es y no es cultura. Entonces, es de esperarse, que aplicar un término tan disputado académicamente al terreno empresarial/administrativo suscite reacciones diversas.
Según Schein (1992) la cultura es la característica esencial de los grupos y organizaciones que cuentan con una relativa estabilidad estructural y agrupa de manera guestaltista (es decir que el total es mayor que la suma de sus partes) todas las características del grupo en un todo coherente. Una manera de describirla es como el aprendizaje colectivo acumulado de un grupo determinado cubriendo elementos emocionales, cognoscitivos y de comportamiento del funcionamiento psicológico total de los miembros del grupo.
En el núcleo de dicho aprendizaje, Schein coloca a las “asunciones básicas” como las formadoras de la verdad social de los grupos. Éstas toman una factibilidad dogmática una vez que son propuestas por un líder, puestas en práctica, demostrado éxito y finalmente aceptadas e interiorizadas por la consciencia colectiva del grupo. De esta manera, observamos como cualquier grupo, dado el suficiente tiempo, tamaño y regularidad tiende a desarrollar una cultura propia
Sin embargo, en este sentido, Schein se diferencia de otros autores al colocar especial énfasis en el “líder” como creador y administrador de la cultura organizacional, ya que es quien toma la iniciativa de dirigir al grupo hacia el éxito evolutivo, pero no lo hace a fuerza de convencer a los miembros, sino por medio de cambios culturales, de adaptaciones. Por ende, podemos entender a lo que se refiere Schein al hablar de la característica evolutiva de la cultura. Al ser enfrentados con amenazas externas e internas, los grupos se adaptan por medio de modificaciones culturales propuestas por líderes aceptados, es decir, evolucionan.
Con un sentido práctico, Schein explica de manera concreta los tres niveles básicos por los cuales podemos estudiar la cultura organizacional, con el fin de poder administrarla.
Describe que en el primer plano -el más superficial- existen los artefactos culturales, que son todas aquellas manifestaciones que pueden ser percibidas. Éstos son muy fáciles de observar, pero muy difíciles de descifrar, ya que no contamos con el contexto cultural apropiado.
El nivel intermedio está compuesto por elementos discursivos pertenecientes al grupo. Éstos representan lo que el grupo dice de sí mismo. Sin embargo, hay que recordar que lo que se dice no siempre es lo que se hace.
Finalmente, en el núcleo de la cultura se encuentran las asunciones básicas de un grupo. Éstas son las que otorgan a un grupo su sentido de realidad; son las que definen al individuo en relación al grupo, al grupo en relación al individuo y al grupo en relación a otros grupos. Por esto, tienen un carácter dogmático casi inviolable. Y es precisamente en este nivel que a veces es necesario cambiar supuestos de la realidad que el grupo asume como verdad, pero que son perjudiciales para el grupo ante situaciones no contempladas anteriormente.
La concepción de Schein sobre la cultura organizacional como una herramienta de los grupos para solucionar los problemas que enfrentan externa e internamente es quizá la aportación más importante que se puede rescatar para formar un enfoque práctico sobre la cultura en las organizaciones. Permite ver que una cultura que adapta eficazmente a un grupo ante los retos a los que se enfrenta es la principal herramienta de una organización exitosa.
Evidentemente, las políticas públicas son artefactos de culturas organizacionales. Por lo que al analizarlas (o elaborarlas), buscar las raíces culturales del artefacto son muy útiles para poder comprender qué asunciones básicas y valores expuestos las sostienen. Dicha comprensión, por su parte, puede dar a los analistas (o hacedores) de políticas públicas conocimiento invaluable para juzgar si la alternativa de política pública que se busca implementar está basada en asunciones certeras o apropiadas sobre la realidad que busca afectar.
Así, con una comprensión más profunda del significado de las políticas públicas en relación a la cultura es posible elaborar e implementar intervenciones mucho más eficaces en la solución de los problemas a los que se enfrenta la sociedad, y de esa manera mejorar el bienestar de los individuos en su conjunto.
Escrito por Patricio Estévez
Lunes 07 de Marzo de 2011
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